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Un tipo serio

14 Enero 2010 1 Comentario

Los hermanos Coen son capaces de lo mejor, de hecho de LO MEJOR, en mayúsculas. Sólo por haber firmado Muerte entre las flores, Fargo, y claro está El Gran Lebowski se merecen un puesto destacado en la historia del cine. Pero, como todo el mundo, también pueden equivocarse. ¿Alguien recuerda el pésimo remake que hicieron de El quinteto de la muerte? Pero entre la grandeza y lo más olvidable, hay un montón de obras casi maestras (algunas sin el casi) Sangre Fácil, Barton Fink, O Brother!, No es país para viejos… ¿Dónde queda Un tipo serio? En esta última lista, aunque para mi en una de las posiciones más bajas.

CMYK b‡sicoQuede claro que el film está dirigido de manera exquisita. El tempo de los gags es preciso. La presentación de situaciones y personajes es excelente. La música, como casi siempre, es perfecta. La fotografía en ocasiones es preciosa. Por otra parte la interpretación es para mojar pan, especialmente la de Michael Stuhlbarg el protagonista, con el que es imposible no simpatizar. Pero la verdad es que los demás no se quedan cortos: la familia, los rabinos, y el montón de secundarios (casi extras) que pueblan el metraje.

¿Cuál es el problema pues? El guión, ni más ni menos. Es cierto que tiene unos cuantos momentos brillantes (reconozco que soy fan de la primera escena), y otros bastante graciosos. Pero la verdad es que estamos hablando de dos maestros del cine, y en esta ocasión se quedan cortos. La historia no lleva a ninguna parte. Su amor por el personaje perdedor no nos aporta nada nuevo (excepto la interpretación del protagonista). Nada supera al pobre William H. Macy en Fargo, ni a Nicolas Cage en Arizona Baby, ni a Jeff Bridges encarnando a “El Nota”. Es verdad que cuidan los personajes del film, todos son redondos, llenos de detalles, incluso los que aparecen breves segundos (atención a los vecinos). Pero su historia no nos lleva a ningún sitio, y por lo tanto acaba por perder el interés.

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Por otra parte el recurso, que tanto les funcion en No es país para viejos, de no contar toda hermanos-cohenla historia y sólo representar un fragmento, el nudo, sin principio ni fin, en esta ocasión no funciona. Por no hablar del final, apretado y apresurado al más puro estilo de Quemar después de leer (sin duda lo peor de aquel film).

A demás el ritmo, que es bueno para algunos gags, es demasiado lento. En la sesión en la que yo estuve 6 personas se marcharon antes de que la película acabara.

Por último, las constantes referencias al mundo judío y a sus tradiciones religiosas y sociales se nos escapan (como mínimo a mi). Es verdad que al principio tienen gracia, pero al final, y debido a todos los demás factores, acaban aburriendo y distrayendo al personal.

bloglebowskiAl acabar el film uno se pregunta donde quedan aquellos guiones tan redondos que admirábamos de los Coen. Un inicio, un nudo, y un desenlace. Algo simple pero magistral en sus manos. A lo mejor necesitan volver a empezar, volver a contarnos una historia en serio. O a lo mejor es que ya no tienen nada que contarnos y van dando vueltas. No lo sé, pero espero que algún día vuelvan aquellas historias que sorprendían a todos.

Pau Plana.

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1 comentario »

  • Ligeia ha dicho:

    Buenas Pau,
    Estoy contigo!

    Es una buena sucesión de momentos, de personajes, de detalles… (en este aspecto creo que continúa siendo muy bueno el modo como la cámara te lleva a fijarte en ellos; o el vestuario de los personajes, como por ejemplo los zapatos y como los pantalones le llegan cortos a Larry, el protagonista).

    Pero sí, al final no sabes muy bien qué hay de nuevo.

    Ciertamente al principio simpatizas con Larry, pero transcurrido un tiempo te empieza a cansar y al final piensas, “nen, a superarlo tú solito: no esperes que nadie acuda a salvarte”; que es como interpreto esta exasperante (para él, pobre) secuencia de entrevistas frustradas con el rabino, de quién supongo que espera recibir una iluminación y comprender finalmente su situación. Lo que es un absurdo; ahí sí que creo que los Coen de retoman el que me atrevo afirmar es el tema central de su filmografía y el origen de su magnífico humor negro: la absurdidad de querer comprender y controlar la vida, porque simplemente ésta es impredecible. Por más que hayas hecho todo lo que debías hacer, como nuestro amigo Larry, siempre se puede desmoronar todo en un instante.
    Felicidades por el post!!

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