The Sunset Limited
HBO emitió en fechas más o menos recientes un film escrito por Cormac McCarthy y dirigido por Tomy Lee Jones. Todo un lujo de película, ¿o tendríamos que decir de obra de teatro filmada? En cualquier caso, espectacular. Echémosle un vistazo.
Las similitudes con una obra de teatro son más que evidentes. Para empezar, el texto de McCarthy es una obra de teatro que compuso hace unos años y que adapta personalmente para la pantalla de la cadena norteamericana con ocasión del proyecto que Tomy Lee Jones y Samuel L Jackson interpretan en un tête a tête impresionante y muy conmovedor. La acción, se desarrolla en un pequeño apartamento de un barrio suburbial de Nueva York, donde el personaje que encarna Jones, un cínico profesor que pretende suicidarse y el que intrerpreta Jackson, un conserje creyente de Dios que le salva la vida, se dan cita para discutir sobre el propósito de la vida, la sociedad, la religión y la llegada imperdonable de la muerte.
A lo largo de la algo menos de hora y media de cinta, McCarthy, autor de la felizmente reseñada, The Road, y de No country for old men, pone en boca de sus personajes toda una retaila de reflexiones que van más allá de la opinión que puedan tener sobre el suicidio. Una suerte de combate donde un ángel oscuro, Jones, y un ángel blanco, Jackson, intercambian golpes sobre la sociedad, la educación, la religión y en conclusión sobre la naturaleza del hombre, sus anhelos y sus esperanzas. Un combate donde no sólo reciben los contendientes, si no que también los espectadores trasladando la angustia vital de uno y de otro hacia el otro lado de la pantalla.
Pero, además de haber un trabajo dramatúrgico excepcional, The Sunset Limited, también es un ejercicio actoral magnífico. El que escribe puede presumir de haber visto a Samuel L. Jackson en infinidad de películas pero en ninguna tan brillante como en ésta. Comedido cuando toca, y liberado en algunas parcelas de la película es el eje sobre el que se vertebra el filme, alternando magistralmente su papel de interlocutor con Jones quien, a su vez, se muestra absolutamente derrotado, confiado a su papel de personaje derrotado por la vida, sumiso ante el discurso de ese hombre negro que lucha con todas sus fuerzas por agarrarse a su esencia vital, vehiculada a través de sus creencias, hasta que explota y culmina en un final apoteósico donde el actor protagonista de ofrece una interpretación genial a las palabras de McCarthy.
Excelente también la dirección a cargo del propio Jones, consiguiendo un ambiente intimista, nada sensiblón pero si efectivo, manejando los tiempos, y los símbolos, templando el ritmo de la película, alternando momentos de ternura con momentos de una extraordiaria dureza, donde más allá de lo que ocurre en ese apartamento, los personajes parecen dirigirse a los que miramos, interpelándonos acerca de lo que hacemos, lo que pensamos, lo que creemos y el sentido que tiene todo esto. Por qué si de todos modos vamos a morir, o, si todo es perecedero, ¿para qué vamos a esperar 60-70-80 años? Por qué no ponerle fin antes y acabar con el sufrimiento?
Al final del combate no se sabe quién tiene razón pero…¿qué importa eso?
Junior Galante












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