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Synecdoche, New York (I). Cómo ser Charlie Kaufman.

29 Noviembre 2008 3 Comentarios

Hacer una película rara de cojones que   mantenga el interés hasta el final tiene mérito. Hacer una película tan, tan rara que hace que el cine de David Lynch parezca un festival Disney, aún tiene más mérito. Sí, por supuesto, el culpable es Charlie Kaufman.

kaufmanpop

En muchas ocasiones, sobre todo cuando nos despegamos del cine de género,  es difícil entender completamente un film sin saber nada de su autor. En el caso del cine de Charlie Kaufman, es absolutamente necesario conocer  la mente enfermiza -o peligrosa- que se oculta tras sus películas.

Lo curioso, es que aunque se considere a Kaufman un auteur absoluto, ésta de la que hablamos, es su primera película como creador completo. Hasta ahora, Kaufman era sólo guionista. Pero no uno cualquiera. Las películas en las que ha participado (A saber, Cómo ser John Malkovich, Human Nature, Adaptation. El Ladrón de Orquídeas, Confesiones de una mente peligrosa y Olvídate de mi) han sido consideradas por la mayoría de público y crítica como particulares visiones del mundo de su guionista.

Aunque la mayoría de ellas hayan sido dirigidas por gurús del videoclip como Spike Jonze o Michel Gondry, la autoría de las cintas, cosa extraña, se le ha atribuido únicamente al escritor del film.

En realidad, tiene fácil explicación. Los guiones de Kaufman son tan excéntricos, tan extraños a la maquinaria fílmica estadounidense y con una marca personal tan ineludible como es que la historia se desarrolle en su mayor parte dentro de la psique de los personajes, que es indudable la autoría de los mismos. En su opera prima, Cómo ser John Malkovich, el protagonista encuentra una puerta que le lleva al interior de la cabeza del famoso actor. En Adaptation. El Ladrón de Orquídeas, el protagonista de la película se llama Charlie Kaufman, es guionista, y su principal problema consiste en adaptar una novela cuyo título coincide con el de la película que vemos. En, Olvídate de mi (olvídense en realidad del título español, que en su inglés original es  Eternal sunshine of the spotless mind) todo el film es en realidad un psicodrama en toda regla donde el protagonista intenta recuperar su memoria, erradicada por propia voluntad.

Y al final de esta historia, la película que nos ocupa. Synecdoche, New York. Donde, por primera vez, el guionista asume la plena autoría de la obra y se ocupa del guión y la dirección. Dicho de otra manera, Kaufman ya no tiene cortapisas, ya puede crear en plena libertad y sin la necesidad de que otro dirija, y entienda, su obra. Y lo que en principio podía parecer el sueño de todos los admiradores del guionista y autor, en apenas 25 minutos de metraje ya se ha convertido en una pesadilla. Pesadilla  delirante, ininteligible y sublime al tiempo. Pero pesadilla, al fin y al cabo. (Continuará…)

David. D. Domínguez.

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3 comentarios »

  • furtercutrex ha dicho:

    Es un tio raro, sin duda, y sus películas lo demuestran, sobretodo “Como ser John Malcovich” y “Olvidate de mi”… que paranoyas!

    Páez

  • oneiros75 (author) ha dicho:

    Sí, sí. Pero yo tengo que reconocer que necesito de estos tipos raros de vez en cuando. Que si no me aburro viendo cine.

  • Ivette ha dicho:

    Hola… yo acabo de ver New york en escena.. me parecio llena de simbolos y me dejo de llena de dudas… pero sobretodo satisfecha… se agradece que un director no te deje explicito todo… yo como actriz agradezco ver algo asi…

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