Rubicon
Se acabaron ya las vacaciones y vamos a hablar hoy de una de las promesas de esta temporada. ¿¡Promesa!?, exclamarán ustedes, ¿pero si este lunes han emitido el sexto capítulo? Sigan leyendo, sigan leyendo, todo tiene una explicación.
Lo primero es lo primero y Rubicon es un producto acogido con agrado y hasta con expectación porque toca uno de los géneros -y no es que haya muchos- que apenas ha rozado la nueva ficción norteamericana: el thriller político. Sólo por este dato, muchos ya teníamos los dientes largos cual conejo de la Warner, aflicción que empeoró después de que la cadena lanzara en junio una espectacular premiere que nos ha dejado a todos en ascuas hasta este agosto donde se retomó la emisión de la serie.
El problema -y también la virtud, por supuesto- es que AMC, la cadena que emite Rubicon, se ha autoimpuesto emular a la grande entre las grandes -sí, claro HBO- y sus productos son cada vez más y más parecidos a los de ésta. No en vano, Breaking Bad y Mad Men, son algunos de los grandes éxitos de los últimos años. ¿Y dónde está el problema entonces? Pues que si ustedes recuerdan algunas de las mejores series de HBO, pongamos por ejemplo Los Soprano o The Wire, tenían un ritmo tan particular y tan endiabladamente lento que era difícil juzgar nada hasta acabar la primera temporada. Bueno, en el caso de The Wire, igual hasta el final de la segunda. Pues bien, eso es justamente que lo sucede con Rubicon. O hablando en plata, que llevamos media temporada y no nos hemos enterado de una mierda.
Y, bien, entre lo que aún no sabemos y lo que no les podemos contar para no reventar lo poco que sabrán ustedes durante los primeros capítulos, pues el párrafo habitualmente dirigido a explicar brevemente la sinopsis del producto va a quedar bastante pobre. Pero que no se diga. Rubicon explica la historia de Will Travers (James Badge Dale, al que pueden haber visto en The Pacific, entre otras) un joven y brillante analista del API, American Politics Institute, que de una noche a la mañana se ve ascendido a jefe de equipo de análisis porque su jefe, prácticamente un padre para él, ha sufrido una desgraciado accidente.
Cabe decir, a su vez, que el día anterior Travers había tenido a bien contarle a su jefe que había descubierto ciertos mensajes en clave que se obtenían al cruzar los diarios más importantes de los EEUU. Y a todo eso cabe sumar que aunque se vayan a pasar varios capítulos sin saber qué demonios es ese American Politics Institute, si van a tener claro que en su interior se hacen análisis de inteligencia y que cuentan con datos fresquísimos marcados con iniciales de sobra conocidas, FBI, CIA, NSA… Sí, efectivamente nuestro héroe es un analista de inteligencia que no trabaja para el gobierno de los Estados Unidos.
Dicho esto. Buenas interpretaciones, dirección estilizada e inteligente, y una narración que avanza a cuentagotas. Poco a poco iremos sabiendo qué le sucedió al jefe de Travers, la vida personal del equipo de análisis, y también qué demonios está pasando en esta serie y dónde está la conspiración global que nos venden en el título y que sólo somos capaces de intuir.
Por ahora, Rubicon es una promesa. Sus personajes, aunque solventes y creíbles, no tienen la potencia suficiente para sostener el drama. Todo el peso de la apuesta recae sobre la trama conspirativa y la capacidad de sus guionistas de gestionarla correctamente. Hacerla avanzar a su ritmo justo, sin adelantar más de lo necesario y sin estancarla nunca. Ahí es donde se la juega esta serie. Y si quieren que les diga la verdad, en estos momentos no las tengo todas conmigo de que vaya a conseguirlo.
David D. Domínguez. lord-D@esunalocuraperopodriafuncionar.com
OTRAS RESEÑAS DE RUBICON EN: Asesino en serie / La palomita mecánica /Crítica y cine.








En primer lugar, bienvenidos a bordo, Lord D! En segundo, decirte que la serie pinta bien e intentaré echarle un ojo, por supuesto siendo un producto de AMC, pues me encanta MAD MEN, otra vez ganadora del Emmy a la mejor serie dramática. Saludos!
Hay intención de verla… pero hay tantas otras cosas…
No sé, no sé…
Espero que si la cosa mejora lo haga saber usted señor D.D.D.
Si lo hace, daré noticia de ello, no se preocupe. Y recuerde, que es usted afortunado, porque aún le queda por ver la joya de entre las joyas.
[...] (quizá por la fantástica impresión que me dejó el primer capítulo, cosa que pueden comprobar aquí) me he enfadado capítulo sí, capítulo también con el absolutamente desquiciante desarrollo de [...]
[...] Sólo habíamos hablado de cosas malas, que si Rubicon no funcionó, que si decepcionaron los últimos capítulos de The Walking Dead, que si el mundo era [...]
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