Purgatorio, La divina comedia parte II
Purgatorio la segunda. EUL somos una gente profunda que investiga lo escaso y lo que abunda.

Primero fue el Inferno, una sucesión de imágenes tan poéticas como aterradoras. Después el Purgatorio, un compás de espera entre el perdón y la condena. Dante lo escribió, Castellucci lo pone es escena y luego Junior viene…y te lo cuenta.
Esperar, una de las peores formas de penitencia. Recrear la cotidianidad, lentamente, como arrástrándose, viendo, sufriendo un pecado terrible. Una y otra vez. Un bucle de agonía para algo que quizá no tenga perdón.
Castellucci teje una obra que apenas tiene que ver con Inferno. Con una estructura narrativa más ortodoxa a pesar que algunos de los elementos que usa en la primera parte de la trilogía de la Divina Comedia persisten.
Si en Inferno, hizo de la economía escénica un santo y seña, con pocos elementos sobre las tablas para mostrarnos el averno, en Purgatorio ocurre todo lo contrario: ampulosos escenarios se suceden para recrear una historia de costumbrismo perverso y de redención sincera.
Por otro lado, el lenguaje no tiene continuidad entre una obra y otra. El autor argumenta que no es una trilogía para ver entera sino que funciona en cada una de sus partes de forma independiente. Ésto, que a priori no debería ser un problema,se convierte en un inconveniente cuando se aleja tanto del texto del autor florentino.

Purgatorio, es una obra impactante y cruel que cumple con el propósito de su director (hay que recordar que Castellucci pretende apelar más a las emociones que a la razón) pero a diferencia de Inferno, su lenguaje no es tan efectivo quizá porque la referencia de la Divina Comedia nos queda lejana y la idea del director no aparece ante nuestros ojos, resuelta, como apareció en Inferno. Cuando hay que leer las entrevistas que el autor dio a los medios para poder entender una obra eso sólo puede significar que el mensaje no llega, y que por tanto, no es eficaz.
Ya está todo dicho. al final llega el Paradiso. Junior lo intentó pero no le dejaron. En Barcelona, hasta Dios tiene un horario.
Junior Galante








jooooer… lo de “Y luego viene Junior y… te lo cuenta” es lo más molón que te he leído en mucho tiempo. Gran post Junior!!
No hay nada peor que intentar comunicar con una obra de teatro y no conseguirlo.
Quizá si, no conseguirlo y atribuir el error al espectador.
Si no llega el mensaje, no llega. Y si para entenderlo necesitas las notas de prensa del director, es que el espectáculo necesita otra vuelta de tuerca.
Que pena, porqué pintaba bien.
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