Mr. Nice
En cada festival de cine hay películas que son famosísimas y se estrenarán en todas las salas comerciales, hay otras que es casi imposible que puedan verse en ningún cine, y después también hay las que tienen el futuro más o menos incierto, pues podrían tener cierto éxito, pero sólo se estrenarán si alguna distribuidora se fija en ellas.

Este es el caso de Mr. Nice, una película producida entre España y el Reino Unido, que puede llegar a tener bastante éxito, pero que necesitará una buena distribuidora para publicitarla. Para empezar, ya tiene el premio al mejor actor en el Sevilla Festival de cine europeo, por el trabajo Rhys Ifans como protagonista. Y para continuar, su estreno en octubre en UK, y la aparición de Luis Tosar y Elsa Pataky parece que le abrirá la puerta a nuestro país.
El film nos cuenta la historia de Howar Marks, un chaval de finales de los 60, que en el colegio era un auténtico pringado, pero que al ser muy listo entra en una de las universidades más prestigiosas de Inglaterra. Allí descubre el mundo de las drogas, y sobre todo el beneficio económico que alguien tan listo como él puede conseguir. El biopic sigue al personaje durante 3 décadas. En todo este tiempo se forra y se arruina unas cuantas veces, se inventa 43 alias, crea 25 empresas en todo del mundo, afronta unos cuantos juicios, se relaciona con la Ira y con terroristas islámicos, descubre el amor de su vida, y tiene 4 hijos.
Visto así parece que se trataría de una peli de acción, con persecuciones, tiros, insultos, y movimientos de cámara vertiginosos. Pero no hay que olvidar que no es una película americana. Y eso se nota, y se agradece. El personaje se lo toma todo con calma, no une para nada la violencia con la droga, y defiende su pasión por los porros, y por la accesibilidad de de la marihuana para todos. No entiende la rabia de los terroristas, ni la chulería de los americanos. Él es un hombre cómo cualquier otro, que tira para adelante su negocio y es consecuente con sus ideales.
El film tiene grandes momentos, como los viajes a un lado y otro de la frontera con el coche lleno de droga; grandes personajes, como el irlandés chalado que dirige el comando de la Ira; grandes escenas, como todas las de amor entre los protagonistas; grandes gags, como algunos de los juicios; grandes interpretaciones; y una gran dirección. Así que no cabe duda que es una gran película. Tan grande que a lo mejor le sobra un pelín de metraje, pero bueno, cómo dicen en Con faldas y a lo loco: “Nadie es perfecto”.
Por último cuando la veáis, pensad en como habría sido la película en manos de una productora de Hollywood.
Pau Plana












No voy a seguir su último consejo. Qué manía con jodernos una buena película por Dios.
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