Los zombies asaltan la alta cultura.
Zombies. Son una plaga. En todos los sentidos. Es fácil encontrárselos en el cine de serie B, en los cómics, en los juegos de rol, últimamente también en novelas. ¿Pero en el Teatre Lliure?

Nada de poderosas metáforas sobre la existencia, sobre el yo o sobre la colectividad. La pieza que nos ocupa “z” es fenómeno zombie en su estado más puro. Creada por Sergi Fäustino y englobada dentro del cicle Radicals’09, esta pieza se adentra en el concepto del zombie desde sus raíces más profundas: la transgresión.
Nada de efectos especiales ni recreaciones complejas. Cuatro actores (uno de ellos el propio director y cocreador de la pieza), dos mesas, un proyector, un trozo de carne y un montón de ketchup van a servir a los intérpretes para esencializar y escenificar una obra que empieza hablando de los zombies como parte del repertorio popular de serie B y acaba convirtiéndose ella misma en una pieza zombie.
Todo empieza con Sergi Fäustino sentado en una mesa y escribiendo. Proyectado tras él, veremos lo que escribe. No parece estar creando, alguien (yo) diría que está documentándose. Veremos escritos en esa pantalla argumentos de disparatadas y en algunos casos extremadamente contemporáneas (Dead Set, la serie de la BBC, por ejemplo) recreaciones de la fábula zombie. En el centro del escenario, el resto de actores recrea -en su esencia más pura- los principales motivos que cualquier relato no-muerto debe transitar: la acción enésima, los noticiarios, los párvulos dilemas morales… Todo ello con mucho humor, con mucha deconstrucción, es cierto. Pero eso no hubiera bastado.
Porque lo que eleva “Z” a arriesgadísima apuesta escénica y a gamberrada sublime sucede a mitad de este relato que hasta ese momento sólo ofrecía una reflexión postmoderna sobre las bases de la narrativa zombie. Los no-muertos deciden no jugar al juego que les propone el autor. Se rebelan. Y le infectan. Y con el autor, queda también infectado el espacio escénico, la propia narrativa y el propio sentido de la obra. Pasen y vean la primera pieza zombie de la historia.
Y a partir de ahí, el concepto de “zombie” con el que el autor había jugado sin atreverse a definir, queda claro y diáfano. Ser un autor zombie debe ser mucho más fácil que serlo en vida.
Y es que la esencia del zombie, para Fäustino, es la pura transgresión. La agresión intelectual escudada -pero poco- en el relato de género. A partir de ese momento de ruptura la obra va a seguir ese único y entusiasta derrotero. Transgredir. Pero no esa transgresión inofensiva, infantil y burguesa que puebla la mitad de propuestas de nuestra cartelera. No. Transgresión sincera. Ganas de herir la sensibilidad del respetable, ganas de recordarle su pasividad burguesa, ganas de incomodar hasta la nausea. Los principales recursos escénicos y argumentales a partir de ese momento sólo tienen un objetivo: provocar el asco.
Pero el juego no acaba ahí. En el plano más intelectual, los zombies se convierten en realizadores de su propia ficción donde el público no es más que un conjunto de zombies que ven una obra realizada por un conjunto de zombies. En el colmo de la falta de respeto, los zombies juegan a ser espectadores y no sólo comparten su espacio en la sala sino que en un final magistral le roban lo único que nadie ha osado quitarle al público: la propia representación -y es que los zombies se cansan y se van a ver mundo- y el propio aplauso, que primero se simula sin dejar participar al público, y luego se le niega, porque ya les aviso que esos zombies no van a volver para que cuatro atontados les aplaudan.
La narrativa zombie consiste en mandar al espectador a la mierda y pasarse su opinión por el puto culo. No se la pierdan.
David D. Domínguez.








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Ya pensaba que hablaba de la Gripe Mexicana!
interesante este articulo!
Ya sabe bien que eso es lo que México esconde… Una plaga de zombies paralela…
Y gracias, caballero.
Muchas gracias por escribir crítica de teatro contemporáneo y añadir el enlace a mi blog!
Salu2,
Quim
Gracias a ti, Quim. Tu pagina es muy buena y tu iniciativa de “acompañamiento” aún mejor.
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