Si, esto es un no parar. Hay más teatros en Buenos Aires que tiendas de ropa en Barcelona, que ya es mucho decir. Hoy, EUL presentando los días de la comuna, teatro político en la cara.pantalla3

Viernes por la noche, segundo piso del teatro IFT. La compañía mendocina afincada en Buenos Aires, A 16 pies pone en marcha la penultima representación de Los días de la comuna, escrita en el año 1948 por el dramaturgo alemán Bertolt Brecht.

Los días de la comuna es la historia de la comuna de parís en el marco de uno de los múltiples enfrentamientos entre alemanes y franceses. Esta vez, la obra transcurre durante las semanas que la comuna de París se mantuvo ajena al poder establecido y quedó en manos de los parisinos que gobernaron la capital haciendo caso omiso de todas las presiones. ¿alguien se imagina un gobierno de nosotros mismos? ¿Un gobierno ajeno a los intereses de “los mercados”? a estas alturas del partido, lo que debería ser un principio fundamental de la política aparece como un argumento absurdo. Al final, el ejercito alemán, vencedor de la guerra, entra en la capital a la fuerza y aplasta a los ciudadanos parisinos a petición de los propios burgueses franceses y de su presidente, Tierz, que no tiene ningún reparo en vender el país con tal de mantener el Statu quo. Los días de la comuna es una obra cuyo principal activo reside en que su mensaje,casi cien años después, sigue vigente.

La lectura de Brecht no es nada fácil, como tampoco lo es su puesta en escena, asi que el intento por llevarla a buen puerto por estos muchachos resulta encomiable. Encomiable por que a lo largo de las dos horas de actuación no dejan que caiga el texto pero tampoco que decaiga nuestra atención. Para ello, su director Roberto Aguirre, hace toda una gestión del ritmo muy interesante, injertando algunas bromas en momentos puntules,saliendo del texto para hacer aclaraciones al respecto… En este sentido, la música, que a lo largo de toda la obra se hace presente en forma de guitarra, tiene mucho que ver con esta gestión del ritmo y las coreografías son acertadas por cuanto están bien insertas en la representación, son ilustrativas y sirven al efecto de desdamatrizar una acción que a menudo se presenta como claustrfóbica y de una tensión tal que se hubiera podido cortar con un cuchillo. Excelente también la caracterización de los personajes, sobretodo el de Tierz y el de Von Bismarck, afeminado el primero, fascista el segundo y un gran trabajo actoral en todo su conjunto, bien repartidos sobre el escenario casi desnudo a excepción de unas cajas, un cañón y unos pocos elementos más.

Una vez más Buenos Aires en directo suda teatro, nosotros mientras tanto, te lo vamos contado.