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La isla desierta. Teatro para ciegos.

18 Noviembre 2008 1 Comentario

si, existe un lugar en Almagro dónde se desarrollan los textos a oscuras. Es en Zelaya al 3006. El lugar se llama Centro Argentino de Teatro Ciego.

la isla desierta

Primero, montan grupos de diez personas, a las que obligan a sujetarse unas a las otras. Luego te hacen entrar a una sala donde no se ve un carajo. Literalmente. Luego toca esperar a que todo el mundo se acomode (que no es un proceso dinámico, como se pueden imaginar) y luego si, viene la obra.

Roberto Arlt es uno de los escritores más famosos del panorama literario bonaerense de la primera mitad de siglo XX. Un autor cuyos libros más famosos son su novelas (Juguete Rabioso, Los siete Locos, Los Lanzallamas) pero que también cultivó, y mucho, el género teatral. Entre estas obras, La Isla Desierta, ha sido la elegida por el Grupo Ojcuro para llevarla al escenario.

La idea de la obra es sencilla. Una oficina, con todos los personajes que suele haber en ella, incluso un ex marinero, que explica sus aventuras a lo largo y ancho de los mares a un auditorio que apenas si ha visitado su propia ciudad. Un deseo de escapar de la cotidianidad para irse a perder a una isla desierta, lejos del ruido y de las presiones diarias, donde todo es azul y carente de problemas. Un idea paradisíaca para todos aquellos que sólo han conocido sótanos, pasillos y luces de fluorescentes.

La obra se escucha: los actores que intervienen tienen unos roles que se caracterizan por  un timbre de voz determinado. Por ejemplo, el jefe tiene una voz seria y autoritaria mientras que la cotilla de la oficina tiene un timbre agudo y, por momentos, hipócrita. Además se distinguen por el vocabulario que cada uno emplea. En este sentido, vale el ejemplo anterior. La caracterización de la oficina sigue por los mismos derroteros. El ventanal no se ve, pero si se escucha lo que hay más allá, los barcos en el puerto, que son el punto de partida para esa escapada hacia una libertad anhelada.

Pero hay más, ya que, la obra no sólo se escucha sino que también se huele y se toca. las escenas donde se describen los parajes vienen acompañados de sus olores; de esta manera, la descripción no depende únicamente de la palabra, ni tan sólo de la actuación sino de estímulos olfativos y táctiles. olemos el mar, y también por momentos nos toca, como también olemos la china, sus especias en sus mercados, lugar al que también viajan los personajes en su afán de libertad más allá de sus escritorios.

Ignoro si en Barcelona existe una iniciativa de este tipo, pero si no la hay debiera ponerse en marcha porque no se trata sólo de una cuestión de igualdad, que también, sino de una experiencia válida para todos los públicos. Una experiencia oscura pero llena de matices y  muy satisfactoria.

Marc Galante

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1 comentario »

  • África ha dicho:

    Como dices que bueno sería que algún ojo oscuro de este lado del océano se animara a montar un espectáculo multisensorial similar!.
    Me ha encantado encontrarme con esta información porteña…dan ganas de volverse a ver la oscuridad*

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