El último exorcismo
Hay un montón de películas sobre exorcismos. Un montón, y ninguna supera la primera entrega de El exorcista. Nadie ha tenido el valor de hacerle decir ni hacer a la niña protagonista lo que dice y hace Linda Blair encarnando a Regan. En este caso tampoco. Pero aún así, aunque no se puede comparar con aquel primer film que aún hoy en día me deja la sangre helada, El último exorcismo es una película que se deja ver.

Un cura que se ha ganado la vida haciendo falsos exorcismos (porqué no existen de verdad, asegura) está harto de su trabajo y contacta con unos periodistas para hacer un reportaje sobre su oficio y dejar al descubierto la mentira. Así es cómo él, la chica de sonido y el cámara van a grabar el falso exorcismo de Nell Sweetzer. Cómo ya ha contado el Reverendo Marcus, detrás de un exorcismo siempre hay algo: una mentira, un problema psicológico, un engaño para las aseguradoras. El caso es descubrir que hay debajo del de esta chica de Nueva Orleans.
En la película no hay interpretes conocidos, ninguna estrellona de por medio, el director es prácticamente novel, y la producción es escasísima. ¿Y todo eso son virtudes? Pues la verdad es que sí. Desconocer al personal es fantástico para tragarte el film de pe a pa. Si la niña fuera la de Kick-ass, la de Pequeña Miss Sunshine, o cualquier otra más o menos conocida, no nos íbamos a creer nada de lo que hiciera. Lo mismo lo aplico al cura que lucha contra el demonio (o no), y a todos los secundarios. Por otra parte la interpretación es más que excelente. No sé si es cosa del director o del encargado del cásting. Los protagonistas son totalmente verosimiles. Ashley Bell como niña es para quedarte con la boca abierta durante todo el metraje. Pero incluso los secundarios que aparecen en tres o cuatro planos están perfectos. Cómo ejemplo el cura del pueblo y su ayudante, el chaval de la hamburguesería o el mejor de todos, el hijo del sacerdote protagonista, que sólo aparece en una secuencia al principio de la película.
El director no se acompleja, juega aun juego conocido: sacerdote, niña, extraños sucesos… Pero no le pesan las obras maestras anteriores, incluso las cita, las homenajea: El exorcista, Las colinas tienen ojos, Holocausto caníbal, La semilla del diablo, Rec…
¿Qué diferencia este producto de los demás? El realismo. La producción es escasa pero perfecta. Los personajes son personas. Y el efecto cámara en mano y el falso documental están muy bien resueltos. Estos elementos nos doran la pastilla y nos la tragamos. Eso si, alguna trampilla cómo la música que aparece en medio del metraje, de manera irreal, o el hecho de preveer la trama y las reacciones finales, aleja al público y empobrece un poco el resultado.
Aún así es recomendable para los amantes de películas sobre exorcismos, demonios y demás.
Pau Plana
Otras críticas:










Y da gusto, además, ver que “The Blair Witch Project” depurada por “Rec” esta consiguiendo hacer algo útil de la cámara en mano en el género de terror.
Balagueró rules.
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