Chloe
Se estrena hoy y seguramente tendrá cierto éxito, aunque, no nos engañemos, no es nada del otro mundo. Eso si, promete sexo, tensión y unas interpretaciones de aupa. Y la verdad, es que algo de eso hay.
No voy a contar nada del argumento, simplemente porque es casi imposible no destripar los pocos giros argumentales del film. En realidad, toda la propaganda, las fotos, el trailer y la información que nos llega de la distribuidora ya se carga un poco esa sorpresa. Pero que le vamos a hacer, ya sabemos que los responsables de marketing del cine siempre han apostado por contarlo todo en los anuncios, y no dejar casi ninguna sorpresa para el espectador.
Vamos con lo que nos promete el film:
Tensión. Si hay tensión, pero la misma que podría haber en el final de una peli Disney, cuando el malo está a punto de conseguir su objetivo. No más. Así que los que sufráis del corazón podéis ir a verla sin ningún problema.
Sexo. Hay escenas de sexo bastante explicitas, y muy bien rodadas. Pero que nadie se espere sorprenderse cómo en Instinto Básico, o 9 songs. No. Aquí todo juega a ser algo, pero tampoco quiere llegar más allá. El sexo vende y las mujeres guapas llevan al público al cine. Y eso es lo que han seguido a raja tabla los responsables del film.
Interpretaciones de aupa. Ahí si que le han dado. Para empezar cuentan con Amanda Seyfried, la Chloe del título. Esta rubita con cara de ángel que interpretó a la chica de Mama mia! que aquí, con acierto, cambia de registro, y se convierte en el sexsymbol del film. Luego está Liam Neeson que está como siempre fantástico. Solvencia contrastada. A su edad y sigue jugando su sexappeal como si fuera una chavalito de 20 años. Y por último la guinda, la auténtica protagonista de la película: Julianne Moore. Es capaz de aguantar todo el film y mostrarnos todos sus registros. Nos hace sufrir, nos altera, nos excita, nos emociona, nos enamora… En definitiva es capaz de darle una profundidad a un personaje, que si nos atendiéramos sólo al texto seria totalmente plano.
En resumidas cuentas, se trata de un film más, uno del montón, a pesar de las interpretaciones geniales, y porqué no decirlo, de la dirección, que cómo mínimo es aceptable. Aún así sufre del mal de muchas películas de Hollywood, el guión. Un poco más de trabajo de texto, un final completamente distinto y seguramente la película seria mucho más aclamada. A ver si nuestros queridos amigos americanos se dan cuenta de que tienen todo lo que necesitan para hacer buenas películas, lo único que les falta es gente con un poco más de imaginación y talento para que las escriba.
Pau Plana.
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