Balada Triste de Trompeta
1970. Un circo ambulante. El payaso triste, el que no hace gracia a los niños sino que aguanta las gamberradas de su compañero, y el payaso tonto, el que hace reír al público y fastidia tanto como puede a su partener, están enamorados de la equilibrista del circo, una chica que adora tanto la pasión desenfrenada cómo el cariño más tierno. Cómo ella, España también está dividida, e inmersa en una postguerra que le llevará muchos años de locura.

Esta es la sinopsis de la última película de Álex de la Iglesia, que se estrena hoy. Pero dejad que os advierta, no es una película sobre la guerra civil, ni sobre la postguerra, ni sobre la transición, tampoco es una película sobre el mundo del circo. I dejad también que aclare que no se parece en nada a Muertos de risas. Es un film de aventuras, de acción y de amor. Es un film 100% De la Iglesia.
El inicio de la película es extraordinario, ya sus créditos son para tomar pan y mojar. El origen del protagonista Javier (Carlos Areces) y el “prólogo” son inmejorables. La presentación del conflicto y del mundo en el que han de vivir los personajes es impecable. Y sin duda, la dirección y el estilo visual son lo mejor del cine español de este año. (Y sino quedaos con el maquillaje, sólo por eso ya vale la pena ver la película).
¡Qué producción! Cuando Álex presentó la película por Europa, un productor amigo suyo no podía entender que semejante film costara sólo 20 millones. De la Iglesia se echo a reír, no había costado 20 sino sólo 6. El productor permaneció un rato con la boca abierta.
¿Pero cuantas veces nos hemos quejado de que una película no es sólo producción? Esta vez nos han hecho caso. El guión es cojonudo. Y si es así, ¿cómo es que habréis leído por ahí un montón de críticas que dan caña precisamente al texto? Por un simple motivo, mucha gente (como mínimo cuando yo la vi) no entró en la segunda parte de la película.
Dejad que matice esta idea: El principio del film es inmejorable, y aunque apunta cierta exageración es bastante realista. Pero a mitad del metraje hay un cambio de género radical. Hay un punto de inflexión muy claro que cambia las tortas y obliga al espectador a entrar en un nuevo juego. Nuevas normas, nueva narración, nueva historia. Si en ese momento clave no aceptas el cambio, el resto de la película no te va a gustar. Pero si haces ese esfuerzo y entras en el nuevo juego, vas a disfrutar un montón. Porque lo que sigue es lo que realmente quiere contarte el autor, es en lo que se lo ha pasado bien, y por lo tanto es lo que hace que te lo pases en grande. Sólo diré que el final es final que le gusta ver
como espectador a Álex en las películas, hay un poco de aquí y de allí, homenajes o plagios por todas partes, y un ritmo delirante. A demás hay una referencia que me llego al corazón y que no puedo desvelar sin hacer un enorme Spoiler, así que si ya habéis visto la película clicad aquí y compartid conmigo este momento (sino mejor que no lo hagáis).
Hacía tiempo que no veía a Àlex De la Iglesia tan en forma.
Pau Plana












Jo, aún no he ido a verla. Grrrrrrrrrrrrrrr….
Como me dé la navidad….
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